Mi experiencia al trabajar desde casa desarrollando software. Como ya conté en mi entrada anterior, estoy haciendo un resumen de mis primeros 8 meses trabajando en casa para CARTO.

Si quieres saber más del tema, este artículo forma parte de una serie sobre trabajar en remoto.

Antes de empezar

No hay una fórmula única que funcione a todo el mundo que trabaja desde casa, ni tampoco creo que sea algo para todo el mundo, ni tiene porqué funcionarle a una misma persona a lo largo de las diferentes etapas de su vida.

Trabajar desde casa tiene muchas cosas negativas, que (posiblemente) se empiezan a notar con el tiempo. De igual manera que cuando llevas mucho tiempo haciendo una misma actividad acabas por ver lo malo a lo que al principio te parecía la hostia.

Hoy cuento mi experiencia y en la parte final explico algunas condiciones que se tienen que dar para que trabajar desde casa funcione.

Trabajar desde casa, ¿cómo lo hago yo?

Hay quien dice que, cuando se trabaja en casa, hay que ser estricto con el horario, la rutina, vestirse… Yo todavía no le veo el problema a estar en una reunión tirado en el sofá en pijama o alternar tu jornada laboral con otras actividades.

Hay una cosa que tengo clara desde el principio, si decides trabajar en remoto, no tiene sentido intentar que funcione igual que si trabajaras en una oficina. Supongo que esto va con cada uno, pero hoy va de contar “mi experiencia“.

Mi rutina diaria

Me levanto cuando me apetece. He dejado de usar el despertador porque trabajar en remoto lleva asociado un componente real de flexibilidad horaria y auto-gestión de tu horario.

Quizás parezca una locura, pero para mí, la gestión de mi tiempo es la clave de todo.

Y con esto me refiero que si un día estoy desvelado me pongo a trabajar a las 7 de la mañana, y si la noche anterior me acosté tarde, empiezo mi jornada a las 11. Aunque obviamente, no es lo habitual.

Antes de empezar a trabajar me ducho, me visto, salgo a pasear a Maya, comprar el desayuno, etc.

Esto es lo mismo que hacía antes, pero con mucha más calma, sin pensar “que llego tarde“.

Disfrutar de algo de tiempo libre por las mañanas es uno de los grandes placeres que puede tener una persona que vive en una gran ciudad. La vida en las ciudades por las tardes es mucho más ajetreada que por las mañanas cuando todo el mundo trabaja.

Lo normal para mí, es sentarme en el ordenador sobre las 10-10:30. La mayoría del trabajo que he hecho hasta ahora ha sido bastante autónomo, con alguna colaboración. Con lo cual me puedo auto-gestionar el trabajo como mejor me conviene.

Repito: “La mayoría del trabajo que he hecho hasta ahora ha sido bastante autónomo”. Esta es una de las claves para que esto funcione. Gestión del tiempo y autonomía, ya veis por dónde van los tiros.

Cuando he tenido que trabajar con la gente de Brooklyn, he intentado arrancar el día un poco más tarde para así poder alargar la tarde y estar con ellos más tiempo. Como digo, no me molesta en absoluto tener tiempo libre por la mañana, al revés me parece un lujo.

Lo primero que hago al encender el ordenador es decir “good morning” en Slack. Así, todo el mundo sabe que estoy trabajando.

Parece una chorrada pero no lo es. Normalmente, me preocupo porque mis compañeros sepan cuando estoy delante del teclado y cuando no, actualizando mi estado en Slack.

No sólo eso, sino que leo absolutamente todos los canales de Slack en los que estoy metido. Cuando trabajas en remoto tienes que hacerlo.

Generalmente intento trabajar 4 horas por la mañana, hasta las dos que paro una hora para comer. Por la tarde, continúo 4 horas más. Aunque no siempre es así, y hay días en los que la línea entre estar trabajando y hacer otras cosas se difumina y termino cuando lo considero oportuno.

Respecto al trabajo en sí, es bastante variado y lo haría igualmente (con menor concentración y peor calidad) en una oficina, así que no voy a detallarlo mucho.

Como detalle me he acostumbrado a actualizar en todo momento el estado de la tarea que estoy haciendo (usamos issues de Github y paneles de Kanban). De manera, que cualquiera que quiera saber lo que estoy haciendo en ese momento, sólo tiene que ir a mi panel de Kanban, clicar en la tarea que está en proceso y leer el último comentario.

La comunicación

La mayoría de problemas relacionados con el trabajo en remoto tienen que ver con la comunicación.

Una de las preguntas recurrentes que me hace la gente es: “pero qué haces ahí en tu casa, solo, sin hablar con nadie“.

En estos 8 meses he hablado más con mis compañeros de trabajo que con gente a la que le he visto el jeto en directo cada día durante 10 años.

Para mí, verle la cara a alguien todos los días no implica una mejor comunicación. La comunicación es algo que se trabaja cada día, al igual que la “confianza” (como luego explicaré).

La comunicación cuando estás en remoto es fundamental y no sólo hablar con tus compañeros, sino enterarte de lo que está pasando. De ahí, la importancia de que todo el mundo sea consciente de que la compañía es distribuida y use los medios necesarios para que su mensaje llegue a todo el mundo.

Sí que es verdad que en ocasiones hay cosas que se resuelven mejor con una conversación física o al estar en remoto te pierdes parte de lo que ocurre en la oficina. Cierto. Y esto habrá a quien le importe más que a otros, dependiendo de tu personalidad y tu rol en la empresa.

Un par de apuntes:

  • Llevo años asistiendo a reuniones presenciales o videoconferencias, “porque había que hablar” sobre algo que se resolvía escribiendo un e-mail o conectándote en remoto a un servidor.
  • Ya os digo que yo no soy la persona más sociable del mundo.

En CARTO utilizamos fundamentalmente 5 herramientas para comunicarnos:

  • e-mail para contenido asíncrono, anuncios, etc.
  • Slack para contenido asíncrono o conversaciones síncronas y algunas veces casuales
  • Hangouts (y otras herramientas de vídeo-conferencia) para conversaciones, pair-programming, reuniones, etc.
  • Github para hablar sobre el desarrollo de tareas concretas
  • Google Docs para colaborar en documentos, requisitos, scopes, etc.

Además, cada semana hay alguna charla técnica o reuniones internas, que siempre son “remote-friendly” y además se graban, para el que no pueda estar en vivo.

Rituales de un equipo distribuido

Para que os hagáis una idea, en el equipo de solutions de CARTO hay personas trabajando desde las oficinas de Madrid, Londres, Nueva York y Washington. Además, otros trabajando en casa desde Valencia, Valladolid, Denver o SF y esporádicamente desde Barcelona, Almería o Alicante.

Un equipo remoto 100% y que funciona como un tiro. Es además, el equipo más estable de la compañía con mucha diferencia y hay establecidos algunos rituales que nos ayudan a estar al día, colaborar, crear sinergias, resolver problemas, etc.

  • Cada semana cada miembro del equipo tiene un 1on1 con su manager para hablar durante 30 minutos de lo que sea, revisar tareas y planificar el trabajo de la semana.
  • Cada semana el equipo hace un weekly meeting, que también se graba, para compartir algo de conocimiento relacionado con algún proyecto o asunto de interés.
  • Cada día a la misma hora hay un stand up, opcional, para que cada uno cuente en un minuto lo que está haciendo o si está bloqueado en algo.
  • Una vez al año se hace un retreat de una semana, donde nos juntamos todos físicamente
  • Siempre que es necesario se crean reuniones espontáneas para discutir cualquier tema

Además, y esto no es particular de nuestro equipo, hacemos retrospectivas, post-mortem, dos veces al año recibes feedback de tu manager y de tus compañeros de trabajo, chats con los nuevos empleados simplemente para conocernos, etc.

De verdad, si algo va mal o no estás haciendo algo bien, te enteras. Y oportunidades para comunicarse efectivamente hay.

Pero como digo, quizás esto no es para todo el mundo y hay quien prefiere tener la conversación en la cocina o en la mesa del compañero (lo entiendo también)

Respuestas a preguntas recurrentes sobre trabajar desde casa

Respuestas a lo que me suelen preguntar a quienes digo que trabajo desde casa. Como veis son todo preguntas chorras. Las pongo todas seguidas:

  • No, no asalto la nevera, pero si me apetece algo la tengo a mano.
  • No, no voy todo el día en pijama, pero a veces si me apetece sí.
  • No, no trabajo desde el sofá o la cama, tengo un despacho. Pero cuando estoy cansado sí que me tumbo un rato en el sofá con el ordenador.
  • No, no me siento aislado. De hecho hacía tiempo que no me reía trabajando.
  • No, no procrastino, no me aburro ni me despisto. Esto no tiene que ver con trabajar desde casa, esto va con la persona.
  • Sí, escucho música sin auriculares
  • Y sí, aprovecho los momentos de estar en casa para charlar con Laura, programar con Bruce o pasear a Maya.

Quizás algún día hable sobre cómo es la vida en pareja cuando los dos trabajamos en casa.

Un día especial trabajando en remoto

Como ya comenté aquí, una de las ventajas de trabajar en remoto es la deslocalización o el poder trabajar desde cualquier sitio.

En estos 8 meses he trabajado ocasionalmente desde las oficinas de CARTO en Madrid, en Brooklyn, en Altea en una mini-escapada a la playa, desde la universidad, desde el hospital, en el tren y he hecho desk-surfing.

No es algo que haga a diario, pero poderse se puede hacer.

Una vez más, habrá quién se la sude esto.

¿Pero cómo controlan el trabajo que haces?

Lo que todo el mundo me pregunta cuando les digo que trabajo desde casa es: ¿pero cómo controlan el trabajo que haces?

En realidad, los que me preguntan eso quieren decir: ¿y cómo controlan que estás calentando la silla delante de la pantalla 8 horas al día?

Antes de responder, tengo 35 años, no necesito que nadie me controle. Y ahora los detalles para el que los quiera saber.

Controlar el trabajo que uno hace como desarrollador de software trabajando en remoto es sencillo, se llama: confianza.

Cuando trabajas en una oficina, en muchas organizaciones tradicionales hay un extra de control que se llama “fichar” o “controlar la asistencia“. Es decir, la asistencia al trabajo, el estar delante de la pantalla, muchas veces es la prueba diaria de que estás haciendo tu trabajo.

Cuando trabajas en remoto ese control se cambia por otro concepto mucho más sano que se llama “confianza“. Es decir, nadie va a estar soplándote en la nuca ni comprobando las horas que estás aporreando el teclado.

Recordemos que el trabajo de un desarrollador no es un trabajo productivo, esto no quiere decir que te pases el día tocándote los huevos, sino que no trabajas a “x kilos de software por hora

Así pues, ¿cómo se controla el trabajo en remoto? Cuando te dan confianza tú tienes que devolver algo a cambio, los resultados de tu trabajo. Igual que cuando trabajas en una oficina.

Tan simple como eso, yo confío en que vas a hacer tu trabajo y tú lo haces.

Ya, pero eso quiere decir que trabajas por objetivos no? Tienes que hacer un trabajo con una fecha límite y echar horas

NO. Hay un tercer ingrediente que se llama “gestión ágil” que en compañías remote-friendly suele funcionar mejor que en otras: definir tareas, asignarlas, hacer seguimiento, decidir cuándo algo está acabado, etc. utilizando herramientas que permiten hacer toda esta gestión de manera asíncrona.

Y sí, hay que utilizar el sentido común. Y sí, las personas que hacen gestión ágil, lo tienen que tener. Obviamente, la comunicación es la clave.

Habrá empresaurios que les explotará la cabeza con esto, pero funcionar funciona.

Trabajar en remoto mal

Como he dicho el equipo en el que trabajo es remoto 100% y el trabajo que hago es bastante autónomo. Esto hace que trabajar en remoto no sólo sea posible, sino que estar presencialmente en la oficina muchas veces es innecesario.

A pesar de lo que conté en mi anterior post, “uno no decide trabajar en remoto“, sino que uno decide trabajar en un entorno en el que es posible desarrollar tu trabajo en remoto.

Y con esto quiero decir, que en una empresa “tradicional” de personas metidas en una oficina, si tú decides trabajar en remoto (y el resto no), seguramente no va a funcionar.

Y no va a funcionar porque tu entorno tiene que estar preparado para que tú estés fuera. A eso se le llama ser “remote-friendly” y por tu entorno me refiero a la propia organización, managers, tus compañeros, herramientas de trabajo, etc.

En definitiva, se te perderá la pista fácilmente y esa sensación de control que se tiene en las organizaciones donde se realiza trabajo presencial caerá sobre ti.

Cuando uno trabaja en remoto, el equipo trabaja en remoto

Como he dicho antes, trabajar en remoto sólo funciona si la organización está preparada para ello (es como mínimo “remote-friendly“).

Esto quiere decir, que en el momento que una persona trabaja en remoto, el resto del equipo, aunque esté físicamente en la misma oficina, automáticamente está trabajando en remoto y se convierte en distribuido.

¿Qué quiero decir con esto? Simplemente, que para que funcione, todo el mundo tiene que seguir unas mínimas reglas. Algunos ejemplos:

  • Toda la comunicación se hace online: chat, e-mail, etc.
  • Toda la documentación es digital y colaborativa (Google Docs, paneles de Kanban, issues de Github, etc.)
  • Todas las reuniones son por videoconferencia y preferiblemente cada uno conectado desde su sitio
  • Todas las charlas se hacen por videoconferencia y se graban
  • Todo el mundo habla el mismo idioma

Quizás esto lo amplíe en otro post, sobre cómo trabaja un equipo distribuido geográficamente.

En CARTO esto lo cumplimos al 100%.

¿Y lo malo de trabajar desde casa?

Lo dicho cada caso es un mundo. Si eres una persona muy sociable, seguramente echarás cosas de menos, si el equipo con el que trabajas está en una oficina y tú estás lejos seguramente no funcionará y si las herramientas que se utilizan no son las adecuadas o no se usan bien, tampoco funcionará.

Para más detalles leer aquí